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  • José Pablo G. Roldán

La comunicación corporativa también es para las Pymes

Es muy frecuente escuchar y leer que la comunicación corporativa es una exclusividad para grandes compañías y marcas, ya que se percibe como una disciplina innecesaria para una Pyme, que cuenta con un presupuesto limitado y que probablemente no está lista para desarrollar acciones corporativas.


Nada más lejano a la realidad que vive el tejido empresarial actual. Las empresas, y muy en especial las Pymes, urgen de estrategias de comunicación que ayuden a conectar con las audiencias por medio de la generación de experiencias que construyan confianza y gestionen la desconfianza.


Son tiempos en los que ya no alcanza con presentar buenos productos o servicios, eso sí, esto no quiere decir que no sea importante para posicionarse en el mercado.


Pero hoy se debe ofrecer algo más en la propuesta valor, ya que se enfrentan a consumidores cada vez más exigentes e inteligentes, que exigen identificarse y compartir los valores y propósito de las empresas de las que van a adquirir un producto o servicio.

En este punto es en el que hablamos del engagement, y esto va de lograr conectar y generar valor con los clientes/usuarios, así como de construir conexiones para desarrollar compromisos mutuos y diferenciarse del resto.

Diferenciarse en el mercado

Sin duda, y con más relevancia, la comunicación corporativa de una PYME no puede ni debe focalizarse en una sola acción en concreto, se debe desarrollar un abanico de valores que brinden la oportunidad a los públicos ver que, sin importar el tamaño de la empresa, la hoja de ruta está definida.


Esto es importante para facilitar que los usuarios/clientes se identifiquen con la empresa, y al mismo tiempo, que los colaboradores se sientan seguros de que trabajan para una empresa que tiene claro su identidad, objetivos y metas.


No importa el tamaño de la empresa, ni la cantidad de colaboradores con los que se cuente, un manual de identidad corporativa, elaborado en conjunto con todo el equipo de trabajo, sin excepción, siempre será un gran inicio.

Planificación

Aunque parezca sencillo y lógico, la planificación es un elemento fundamental para cuidar la rentabilidad de una PYME, y que en algunos casos es menospreciado por los propios responsables de la empresa.


La planificación para la puesta en acción, requieren de análisis y el soporte de expertos, inclusive, la improvisación se planifica, por lo que siempre se debe tener claro qué se desea comunicar, cómo se desea hacerlo y por supuesto, cuáles son los canales y plataformas adecuados para llevar los mensajes deseados.


Los esfuerzos deben ser bien dirigidos y estratégicos, en especial con presupuestos limitados. En otras palabras, cuidar los diferentes esfuerzos que se realiza para ganar visibilidad y notoriedad en el mercado, porque no se trata de aparecer en redes sociales o medios de comunicación, se trata de maximizar los recursos, el tiempo, y claro, que la inversión no se convierta en gasto.

Tiempo de storydoing y storytelling

Uno de los grandes retos que se tiene desde la estrategia de comunicación, y que no es para nada sencillo, es lograr coherencia entre lo que hacemos y lo que contamos, mejor dicho, entre el storydoing y el storytelling de la PYME y cualquier empresa.


En el storydoing vamos a encontrar que la experiencia nos define como empresa, es decir, generamos una acción para que nuestros stakeholders se involucren, inclusive, condiciona la posibilidad de que ellos mismos nos definan.


El storytelling es lo que verdaderamente generan engagement, la publicidad por si sola cada día vende menos, hoy se necesita contar buenas historias. La comunicación debe estar dirigida a conectar con las personas, y para ello es necesario narrar, contar, emocionar y compartir.


“La potencialidad del storytelling reside principalmente en la capacidad que tienen las historias de envolver, acercar y humanizar la comunicación”, Pau Solanilla, libro La República de la Reputación.

Construir y cuidar la reputación de la empresa

El mejor momento para iniciar a construir y cuidar la reputación de la empresa, es desde su nacimiento. Y una de las mejores herramientas para logarlo es la comunicación.


Una acertada comunicación mejora y protege la reputación. Esto impacta de forma muy positiva a las empresas, ya que protege, ayuda y genera valor; crea prescriptores de marca que después difunden sus valores.


También, facilita la capacidad de autogeneración y gestión, atrae nuevo capital, incrementa el negocio, baja los costos de transacción, atrae nuevo talento, constituye un factor de liderazgo, esencial para la proyección social de la empresa, y por supuesto, otorga y cuida la licencia social para operar en los mercados.


De esta forma podemos entender que la comunicación corporativa no es una disciplina para las grandes empresas, y sí, una necesidad desde que se constituyen una empresa, sin importar su tamaño ni mercado de operación.


Hoy más que nunca, una PYME necesita de la comunicación para de ganar notoriedad, para diferenciarse de la competencia en un mercado saturado, así como de un entorno digital infoxicado.


Y claro, urge de estrategias para desarrollar las herramientas idóneas para posicionarse, ser referentes, y alcanzar su rentabilidad y sostenibilidad futura.


Artículo publicado por el diario costarricense www.observador.cr