Buscar
  • José Pablo G. Roldán

Ganar competitividad impulsando la Responsabiliad Social Corporativa (RSC)

En nuestra actualidad, cada día son más las empresas que entienden y comparten que la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) ya no es un concepto filantrópico. Hoy, se toma como elemento diferenciador y estrategia vinculada directamente con la rentabilidad, así como a la generación de un valor compartido.


Según el CSR Europe (Corporate Social Responsability Europe) la RSC se define como: “La expresión del compromiso de una empresa con la sociedad y la aceptación de su rol en ella. Esto incluye el pleno cumplimiento de la ley y acciones adicionales para asegurar que la empresa no opera a sabiendas en detrimento de la sociedad”.


La RSC exige al tejido empresarial ir más allá de sus obligaciones para ser socialmente responsable; por lo que la transparencia en sus prácticas, así como con la información que comunica a sus stakeholders y sociedad en general, son pilares para su correcta gestión.


Claramente, toda empresa u organización cuenta con libertad para definir qué acciones y prácticas pondrá en ejecución para alcanzar sus objetivos, sin que la RSC funcione como una limitante. Eso sí, es importante tomar en cuenta una condicionante, la ética empresarial.


La RSC se sitúa entre la legalidad impuesta y la ética libremente aceptada. La responsabilidad social corporativa integra normas, acciones y valores que la organización asume de forma voluntaria, pero que acaban en normas reglamentarias a nivel interno.

Componentes de RSC

Inmaculada Freije Obregón, en su obra, “La estrategia empresarial con método”, repasa los posibles objetivos de cada área de gestión en la consecución de una política de RSC en una empresa.


Veámoslos a manera de resumen:

  • Alta dirección y relación con los accionistas: Las políticas de RSC involucran a todas las áreas. Por ende, implica adhesión a los principios de buen gobierno corporativo y todo lo que involucra.

  • Colaboradores: La RSC obliga a las empresas a gestionar un trato imparcial; asume que los colaboradores son el activo más valioso. Una gestión responsable de colaboradores conlleva compromiso con el buen clima laboral, derechos colectivos, no discriminación, etc.

  • Proveedores y contratistas: La RSC exige a las empresas a certificar que las labores de los proveedores y contratistas respetan la legislación de cada país y las convenciones internacionales.

  • Clientes y/o consumidores: La RSC funge como pilar para desarrollar estrategias de publicidad y marketing éticas, incluidas en los códigos éticos y conducta, declaraciones sectoriales, etc.

  • Competencia y mercado: La RSC exige respeto a la libre competencia, alianzas o acuerdos de colaboración como publicidad sectorial, compras en común y agrupaciones comerciales sectoriales, comportamiento ético y complementariedad.

  • Relación con administración pública y cumplimiento normativo: La RSC conlleva una relación de confianza y contribución con la administración pública, además, respeto y buena fe con el cumplimiento de las normas. Cooperación con los poderes públicos democráticos.

  • Entorno cercano: La RSC invita a las empresas a medir y controlar las afectaciones positivas y negativas que su actividad pueda generar en la comunidad. Por ello que debe generar mecanismos de comunicación con las comunidades afectadas tanto para conocer y medir el impacto, como para intentar reducirlo y compensarlo.

  • Entorno Medioambiental: Es un punto clave en las políticas de RSC. Hoy se considera, como una fuente de desarrollo, tener conciencia del impacto ecológico de las actividades industriales y económicas de las empresas.

  • Entorno social y ONGs: Las políticas de RSC aceptan un compromiso genérico con los Derechos Humanos y los valores que garantizan condiciones de trabajo y de vidas dignas para la mayor parte de los seres humanos.

Evaluar políticas de RSC

La memoria de sostenibilidad es fundamental para evaluar, verificar y medir los avances en las políticas de RSC. Incluyen la comprobación, divulgación y rendición de cuentas frente a los stakeholders.


Su enfoque se realiza sobre la transparencia en la contribución de la empresa al desarrollo sostenible, en asuntos ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG siglas en inglés). Representa un gran beneficio a nivel reputacional y de imagen, ya que impulsa la proyección de las organizaciones en aspectos como servicios sostenibles, contribución social y ambiental.


En temas de confección, su desarrollo parte del estándar generado por Global Reporting Initiative (GRI). Este es el más utilizado y común.


Juan Guerrero, director del área de Executive Compensation en Willis Towers Watson, aseguró en un artículo para el Diario el País de España que, “el gran reto al que se enfrentan las empresas hoy, de cara a ser una empresa “sostenible”, en el sentido más amplio de la palabra, está relacionado con el equilibrio entre las prioridades ESG y los objetivos financieros”.


Para finalizar, debemos mencionar la emergencia y necesidad de incorporar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la cultura empresarial. Estos nos permiten validar relaciones con stakeholders, y otorga una mejor capacidad para de entender el contexto socioeconómico.


Pero sobre los ODS, podremos hablar en un próximo artículo, y su apuesta por un crecimiento económico sostenible, mitigar riesgos, cuidar e impulsar la reputación corporativa de las empresas.


Artículo publicado en el diario www.observador.cr y blog de la firma española www.reputationrepublik.com