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  • Foto del escritorJosé Pablo García Roldán

Diversidad e inclusión para impulsar y proteger la reputación corporativa


Hoy, más que nunca, los “buenos gestos” ya no son rentables para las organizaciones, y se entienden como una amenaza para su reputación y sostenibilidad futura.


El actual entorno empresarial urge de validar con acciones su compromiso con la sociedad, de la misma forma que ya se hace con el medioambiente, la ética y gobernanza. Esto por medio de políticas y normativas cada día más claras y adaptables a un entorno en constante cambio.


Inclusive, las empresas que no cuentan con políticas de inclusión y diversidad claras y bien definidas, pueden ser percibidas negativamente por sus grupos de interés: desde sus empleados, clientes, inversores, accionistas, usuarios hasta la sociedad en general.


Compromiso con los criterios ASG+T

Los criterios ASG+T (ambientales, sociales y de gobernanza + tecnología) son considerados por muchos expertos como los elementos que van a marcar la transformación de la economía en los próximos años.


La inclusión y diversidad son importantes componentes de los criterios sociales (S) y de gobernanza (G), ya que se relacionan con cómo la empresa trata a las personas, tanto dentro como fuera de la organización.


Contar con políticas de inclusión y diversidad puede ayudar a las empresas a cumplir con dichos criterios. Por ejemplo, se establecen prácticas y programas para garantizar que todos los empleados tengan igualdad de oportunidades y estén representados de manera equitativa en la empresa.


Dichas políticas pueden incluir objetivos y medidas de diversidad y representación en el lugar de trabajo, capacitación en prejuicios inconscientes y discriminación, y programas para fomentar una cultura inclusiva.


Por el contrario, no implementar políticas de inclusión y diversidad puede generar una cultura tóxica dentro de la organización. También puede generar la perdida de oportunidades de negocio al no ser capaz de atraer y retener a un personal diverso y talentoso.


Inclusive, puede experimentar problemas legales debido a la discriminación en el lugar de trabajo, incrementando el riesgo de una crisis, con impacto inmediato en la reputación de la organización, lo que a su vez puede tener generar la salida de inversores y la pérdida inmediata de clientes.


Riesgo reputacional

Las organizaciones que no implementen o no den valor a las políticas de inclusión y diversidad en sus estrategias de negocio, pueden enfrentar una serie de riesgos, por ejemplo, el reputacional.


Las empresas viven en un complejo entorno BANI (siglas en inglés: frágil, ansioso, no lineal e incomprensible) hiperconectado e hipervulnerable, en el que el poder de las plataformas digitales tiene un papel protagónico.


Las prácticas discriminatorias o exclusionarias pueden ser expuestas públicamente y viralizadas en segundos, lo que puede conducir a una pérdida de confianza, disminución de la lealtad de sus stakeholders y daños significativos a la imagen de la empresa.


Todo lo anterior, no solo podría representar un alto impacto negativo para la reputación de la organización, también puede erosionar su capital reputacional y representar la pérdida de su licencia social para operar.


Pero claro, también debemos valorar una serie de riesgos asociados como lo es la pérdida de talento, los riesgos legales y litigios, las limitaciones en la innovación y la toma de decisiones, y dificultades para atraer y retener clientes/usuarios, inversores y nuevo capital.


Oportunidad para destacar en un mercado saturado

Pero sin duda, también es una gran oportunidad para que las organizaciones se conviertan en referentes y ganen diferenciación en sus respectivos mercados.


Las políticas de inclusión y diversidad tienen un valor legal para cumplir con las regulaciones laborales vigentes, que no solo protegen a las organizaciones de riesgos legales, también de costosas sanciones.


Pero más importante aún, brindan una ventaja competitiva al mejorar la reputación, atraer y retener talento, promover un clima laboral positivo y adaptarse a los cambios sociales. Estas políticas son fundamentales para construir una empresa sostenible, ética y exitosa en cualquier contexto empresarial.


Comunicación como aliada estratégica

Un buen plan de comunicación corporativa es crucial no solo para proteger la reputación corporativa, también es una excelente herramienta para transformar las desigualdades.


Una comunicación clara y consistente, con transparencia en las políticas y prácticas, comunicación interna que influya, historias de éxito y ejemplos concretos, así como participación en eventos y colaboraciones externas, una empresa puede construir una imagen sólida de compromiso y liderazgo en la promoción de la inclusión y la diversidad.


Eso sí, no podemos perder de vista que no alcanza solo con una comunicación clara y consistente, también debemos garantizar que el mensaje realmente contribuye activamente a la igualdad de oportunidades de la inclusión y diversidad.


Con lo cual, y como hemos repasado brevemente, las políticas de diversidad e inclusión son esenciales para impulsar y proteger la reputación corporativa de una empresa.


Y no solo mejoran la imagen de la empresa y atraen y retienen talento diverso, sino que también están estrechamente vinculadas con los criterios ASG, alineándose con principios de equidad y derechos humanos.


Al implementar políticas de diversidad e inclusión, una empresa demuestra su verdadero compromiso con la sostenibilidad, la responsabilidad como empresa, fortaleciendo de forma estratégica su posicionamiento en el mercado.


Recordemos que hoy se le exige a las empresas trabajar para ser las mejores “para el mundo”, y no para ser las mejores “del mundo”, que es muy diferente.


Artículo publicado en el diario www.observador.cr

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