Buscar
  • José Pablo G. Roldán

Ética y economía: El gran dilema de las compañías en Rusia

Cada día son más las compañías que renuncian a operar en Rusia, así como a cerrar toda relación comercial con este país. Esto debido a los acontecimientos de agresión a Ucrania.


Para muchas empresas ya no es suficiente con un statement de repudio a la acción militar en contra del país vecino.


Empresas como Inditex (Zara), Adidas, Nike, Apple, Volvo, Ferrari, Land Rover-Jaguar, por mencionar algunas, decidieron tomar acción y cerraron sus operaciones en Rusia.


La escudería Haas, equipo norteamericano de la Formula 1, rompió unilateralmente el contrato con el piloto Nikita Mazepin, sin valorar su propuesta o postura al respecto.


De igual forma con su principal patrocinador Uralkali, empresa de productos químicos propiedad del padre de Nikita. Así continuará la inercia de varias competiciones y promotores que censuran la participación de los deportistas rusos.

Entretenimiento, afectado también

El éxodo de compañías que le dan la espalda a Rusia llega a mercados como el entretenimiento. Por ejemplo, Warner Bros canceló el estreno de The Batman. Disney canceló el estreno la película animada para niños Reden este país.


A los ciudadanos rusos no sólo se les imposibilita comprar un iPhone, un automóvil a su gusto, a sus deportistas competir en diferentes países y equipos, inclusive, disfrutar de actividades sociales como ir al cine.


El peor escenario se siente en el sector energético, el más grande de Rusia, y que se debilita con importantes anuncios. Esto pone en riesgo su productividad y acceso a los servicios básicos.


BP, la mayor petrolera de Reino Unido, y mayor inversionista extranjero en Rusia, informó que abandonará su participación del 19,75% en Rosneft. Es el actual gigante energético ruso y uno de los principales generadores de empleo en este país.


La empresa Shell informó que romperá toda alianza de negocio con Gazprom, compañía dedicada a la producción y suministro de gas, y una de las empresas más grandes y rentables de Rusia.

Riesgo interno

Pero también está en riesgo el comercio interno y suministro de necesidades a los ciudadanos rusos.

Esto porque las empresas Maersk (Dinamarca) y MSC (Suiza), ambas consideradas las dos navieras más importantes del mundo, decidieron no transportar más pedidos a los puertos rusos. Eso sí, lo harán exclusivamente en el caso de ayuda humanitaria, alimentos y medicinas.


De esta forma se estable un importante dilema entre la ética y lo económico, y nace una compleja conversación sobre la legitimidad para generar negocios en el país que en este momento agrede militarmente a Ucrania. Al que viola derechos humanos y acaba con la vida de vidas inocentes.


Si bien esta es una gran oportunidad para confirmar con acciones que no todo es hacer dinero. También se debe hablar de otros damnificados, en este caso, los empleados y ciudadanos rusos en general.


Ellos no solo van a carecer de productos, servicios y comercio, también muchos quedarán sin empleo, por ende, con graves problemas financieros. Esto debido al hundimiento del rublo (moneda rusa), así como tener un PIB en caída libre.


Inclusive, sabemos muy poco o nada de cómo las empresas están comunicando al consumidor local el cierre de operaciones en Rusia.


Es muy difícil saber si su accionar sirve para transmitir un mensaje positivo a los ciudadanos rusos o, por el contrario, sirve para reforzar los mensajes negativos de Putin.


Por eso sería muy importante saber cómo las marcas han comunicado a los rusos su salida del país, pero a hoy, muy pocas o ninguna lo ha hecho.

No es una decisión sencilla salir de Rusia

La circunstancia actual debe valorar que no es sencillo para una empresa simplemente salir de un mercado tan grande como Rusia.


La afectación económica es diferente para todas, por lo que son medidas desiguales: algunas intentaran sobrellevarlo, ya que su salida del país podría ser la caída del negocio, así como el fin de su rentabilidad y sostenibilidad futura.


Por ello, se debe valorar a todas aquellas marcas que también han decidido no abandonar a los ciudadanos rusos en estos momentos de crisis.


No solo por cuidar su rentabilidad, también porque consideran que esa sociedad los necesita hoy más que nunca, y esto también forma parte de sus valores y propósito.


Si bien el mundo ve en positivo a las compañías que castigan y presionan al gobierno ruso desde sus capacidades. Sean estas: saliendo del mercado, cerrando líneas comerciales o pronunciándose en contra de la acción militar.


También es posible ver en positivo a las compañías que han decidido mantenerse en Rusia, ser generadores empleo.


A las que apoyan a una sociedad rusa que, de una u otra forma también es inocente, e intentan mantener algunos servicios y productos. Esto más allá de la imposibilidad de abandonar Rusia por razones económicas.


Por ende es importante realizar lecturas en positivo y negativo de ambos escenarios.


El caso del éxodo de las marcas de Rusia debe ser analizado desde muchos contextos y escenarios. No se deben sacar conclusiones a la ligera, porque tanto las que se van como las que se quedan tienen un propósito válido de análisis y comprensión.


En conclusión, y como acertadamente expresó Juan Zorrilla de San Martín, escritor, periodista y diplomático uruguayo: “Hay que evitar el combate en lugar de vencer en él. Hay triunfos que empobrecen al vencido, pero no enriquecen al vencedor”.